domingo, 28 de abril de 2013

Ripio


Mediados los setenta, en un Colegio Mayor de Madrid, uno de los colegiales más antiguos se ejercitaba en la poesía a la hora del desayuno. Mientras se servía generosas raciones de bizcocho, decía para sí:

-Y será para el diente dulce escollo, la blanda miga del dorado bollo.



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