En cuestiones de informática la gran solución suele ser apagar el ordenador y volver a encenderlo.
Por eso no me extraña la reacción de unos jóvenes informáticos que salían del trabajo en Tres Cantos y no conseguían que arrancara el coche en el que regresaban juntos a Madrid.
Dijo uno de ellos:
-¿Y si nos bajamos todos y nos volvemos a montar?
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