lunes, 16 de septiembre de 2013

Curso


Todos los otoños salta la noticia del inicio del curso político. Unos y otros convocan actos ad hoc y la prensa repite la expresión como si realmente tal cosa existiera.

Quizá sea un modo de clausurar con una cierta dignidad las interminables vacaciones -verdaderamente escolares- que se conceden los líderes políticos...

A propósito de la expresión, conviene recordar que el único curso político digno de tal nombre es el que comienza tras las elecciones generales, se rige por el programa salido de las urnas, dura normalmente cuatro años y acaba con el examen final que llevan a cabo los ciudadanos en la siguiente cita electoral.

Y lo demás son monsergas.





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