lunes, 30 de septiembre de 2013
M2020
Al hilo del descalabro de la candidatura madrileña para los Juegos Olímpicos de 2020, hay un par de cuestiones que me tienen perplejo:
-Primera, el inesperado espíritu de conquista que pareció apoderarse de los miembros de la candidatura, un grupo de gente compuesto básicamente por políticos, funcionarios y otros empleados públicos, cuya mentalidad es tradicionalmente contraria a todo lo que sea exponerse, arriesgar y competir.
-Segunda, el exclusivo contenido económico de los lamentos originados por la eliminación. Se ha llorado por las inversiones que no se harán, por el turismo que no vendrá, por los desarrollos urbanos que quedarán para mejor ocasión... Pero nadie parece haber echado de menos los Juegos Olímpicos propiamente dichos.
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