miércoles, 11 de marzo de 2015

Exlibris


Es una pena que ya casi no se utilicen exlibris.

Además de cumplir con su función básica -dar fe de la pertenencia del libro a la biblioteca del titular-  ofrecen una excelente oportunidad para confesar al mundo alguna idea o creencia que a uno le resulta particularmente querida.

Con alguna frecuencia doy vueltas a frases que podrían campear en un exlibris. Se prestan mucho a ello algunos refranes o dichos. Por ejemplo, la sabia y castiza aseveración de que

No hay mal que por bien no venga

Otra de mis favoritas es la que antes solía emplearse para ponderar la valía de la esposa en un matrimonio:

La que vale es ella





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