miércoles, 3 de febrero de 2016
Calzador
Antes sólo había un tipo de calzador, el clásico de metal.
Tal artilugio, muy eficaz a la hora de cumplir la misión para la que estaba diseñado, resultaba sin embargo algo difícil de manejar y, con frecuencia, se escapaba de las manos y caía al suelo.
Entonces, ¡qué atroz y desasosegante era el ruido! De manera infernal, el calzador rebotaba una y otra vez sobre el pavimento, causando en cada bote un estruendo aún más irritante que el anterior...
Reconozco que me sacaba de quicio. Hoy uso sólo calzadores de plástico.
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