miércoles, 24 de febrero de 2016

Contabilidad


Según me dicen, en la contabilidad de una empresa las expectativas de pérdidas se tienen en cuenta en cuanto se producen, mientras que las ganancias se reflejan sólo cuando se han realizado.

Lamentablemente, muchas veces funciona también así nuestro estado de ánimo: nos afecta la mera probabilidad de un suceso negativo mientras que sólo nos alegramos cuando el suceso positivo está ya produciéndose.

Lo deseable sería lo contrario: contabilizar como ganancia cierta la mera expectativa de lo bueno; e ignorar lo malo hasta que realmente acontezca.

Ganaríamos en higiene mental.





No hay comentarios:

Publicar un comentario