Una forma de decir muy extendida:
en el día a día,
en tu día a día...
Parece como si hasta ahora el idioma hubiese carecido de recursos para hablar de lo diario, de lo cotidiano, de lo corriente, de lo ordinario, de lo habitual...
Quizá lo nuevo sea el matiz de propiedad -
tu día a día-, la evocación de que la vida está en nuestras manos, la sensación de que sólo nosotros la construimos...
Más realistas, nuestros mayores solían saludarse con un
¡Buenos días nos dé Dios!
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