En muchos edificios se observa que algunos vecinos han optado por
cerrar la terraza mientras que otros mantienen la disposición original de los balcones.
Pienso que esa decisión -la de
cerrar o no
cerrar la terraza- es probablemente una de las más difíciles de tomar en la vida de un ser humano.
Entre otros motivos, por la necesidad de oír a muchos, por el deseo de contrariar a los menos y porque, normalmente, se arrepienten luego tanto los que
cierran como los que no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario