Algunas conversaciones terminan en lo que podríamos denominar un "asentimiento mudo conjunto".
Sucede cuando uno de los interlocutores, a modo de resumen de lo tratado, emplea una frase del tipo:
-¡Que todos los males sean esos...!
-¡No pasan más cosas porque Dios no quiere...!
-¡No hay mal que por bien no venga...!
-¡Otro vendrá que bueno le hará...!
Dicho lo cual, ambos gesticulan asintiendo, convencidos de la verdad del aserto.
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