Hace unas semanas, paseando por Mérida, vimos un establecimiento de hostelería cuya denominación -
Vía de la Tapa- adaptaba con éxito el nombre de la calzada romana que atravesaba la ciudad.
Y ayer, en una crónica de la primavera sevillana, leí que el autor proponía denominar
barmacias a las tabernas del lugar, por sus indudables efectos reconstituyentes.
Como se ve, el sector de la hostelería alimenta también la renovación del léxico.
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