Dice una admirable sentencia castellana que
en la variedad está el gusto.
Y es bien cierto: nada es más agradable que la variación, la alternancia entre unas actividades y otras, unos lugares y otros...
No obstante, comprendo muy bien a quienes se alteran ante cualquier cambio, ante cualquier novedad que venga a trastocar lo previsto, lo habitual.
Se diría que, para ellos,
en la variedad está el susto.
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