Hace poco me recordaba Cirilo un consejo que recibió en su juventud, cuando no sabía dónde encontrar a la mujer que pudiese llegar a ser su esposa:
Busca entre las hermanas de tus amigos y entre las amigas de tus hermanas.
A él le pareció una buena idea y no se arrepintió de haber seguido tan sabia recomendación.